VENCER EL MIEDO

 

Algunos nos hemos preguntado por qué unas personas son exitosas en todos los campos de su vida y otras, a pesar de trabajar muy duro, no lo logran. Por qué algunas personas logran estabilidad emocional, su media naranja o alma gemela, mientras otros se quedan solterones y amargados.  La definición de éxito personal y  amoroso depende de nuestro propio plan de vida: para algunos es tener u trabajo bien pago, para otros ser independientes económicamente y para otros tener su propio negocio, correr una maratón o casarse con un magnate. Cualquiera que sea tu definición de éxito, hay algunas piedras en el camino que te impiden llegar allí y uno de ellos es el miedo.

Te has preguntado ¿por qué a pesar de ser una persona positiva, mirarte todos los días en el espejo y sentir que eres el mejor, trabajar 12 horas diarias  o tener muchos títulos de postgrado aún no has logrado consolidarte como un ser exitoso? ¿Ha sido el caso que cuando estas a punto de lograr ese asenso, un trabajo mejor  o el aumento  por lo que habías luchado tanto sucede algo que te impide lograrlo? Creo que a todos nos ha pasado y en ese momento nos decimos “no era para mí”, “algo mejor vendrá” y nos conformamos con ello a pesar de sentir que la vida ha saboteado nuestra felicidad una vez más. Bueno, he aquí la respuesta: desde niños nuestro subconsciente se ha alimentado del MIEDO.

El miedo

En alguna ocasión me enseñaron que el miedo era una herramienta de sobrevivencia porque nos prevenía de algún peligro y así evitar morir, evolutivamente hablando. Por un tiempo pensé que algo había de razón ya que el miedo era como una corazonada que nos impedía equivocarnos. Cuando una relación o una negocio se ven riesgosos el miedo sale a defendernos! Con los años, esta idea se ha transformado y no confundo mi miedo con la intuición de que algo malo puede pasar. Cuando hablo del miedo en este caso me refiero a la incertidumbre que nos produce no conocer el resultado de algo y  esperar que lo malo suceda como consecuencia de nuestras acciones. Ese tipo de sentimiento nos cohíbe de actuar y por lo tanto de lograr cosas maravillosas en nuestra vida. Desde este punto de vista, el miedo es lo opuesto al amor. El amor cree que lo puede todo, el miedo cree que es un imposible. El miedo nos contrae, nos repliega sobre nosotros mismos y nos impide actuar. El amor nos impulsa y nos mueve a hacer locuras.

Recuerdo cuando decidí separarme. Me tomo seis meses actuar y dejar a mi ex, a pesar que de tenía muy en claro que la relación no tenía futuro; durante esos seis meses  me di toda clase de excusas para no irme pero también vivía presa del miedo de diferente manera: tenía miedo de que mi novio me pegara (aunque nunca sucedió por suerte), de que me continuara engañando, de que me dejara por otra inclusive tenía miedo cuando él llegaba a casa. Finalmente me cansé de vivir con miedo y de tenerle miedo al futuro. No me decidia a  dejarlo porque mi futuro me parecía horrible, inestable y poco alentador. Pensaba que volvería a vivir con mis papas, estaría desempleada por largo tiempo y allí moriría sola, triste y sin dinero. Un futuro muy triste, verdad? Pero cuando no importo el futuro porque nada podía ser peor que el mismo presente que estaba viviendo tuve el impulso de irme y comenzar una nueva vida. Aun mejor, mi peores miedos nada tenían que ver con mi nueva realidad. Conseguí trabajo en un mes y otro mejor seis meses después, compré un apartamento bien ubicado, no tuve un  novio tan rápido, pero si nuevos amigos y lo más importante, una vida feliz.

También recuerdo a mi prima Ana María. Vivía en un matrimonio sin amor, se había casado porque el amor de su vida había muerto en un accidente y quien vino después fue su aliciente. Nadie de la familia gustaba de su esposo, era perezoso, complicado y posesivo. Después de dos hijos y casi diez años de matrimonio infeliz, inestabilidad económica y  la muerte del hijo menor, Ana decidió separarse. Al principio tuvo miedo, pensaba en que no tenía trabajo, debía mantener a su hijo que apenas comenzaba a estudiar, no tenía casa y sus padres estaban muy lejos para ayudarla. Cuando enfrento su miedo, dejo a su esposo. Se fue a vivir a la casa de un tío y pocos meses después con una de sus hermanas. Juntas se apoyaron y poco después se cambió de ciudad. Lamentablemente, su hijo mayor murió en un accidente. A pesar de ello, siguió adelante con tanto talante que abrió su propio negocio, ahorro para comprar una nueva casa y conoció a un nuevo  hombre en su vida. A pesar de  la muerte de sus hijos y varios seres queridos, no ha quitado la sonrisa de su rostro y sigue reinventándose cada día para ser feliz.

Ahora te pregunto: ¿Cuál es el miedo que en estos momentos te impide tomar una gran decisión? ¿Qué sucedería en el peor de los casos si tu miedo se hiciera realidad? ¿Si ese miedo sucediera, cómo podrías remediar la situación?

 

Recuerda: El miedo te detiene, se cohíbe, te impide actuar.

 

 

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