DOY MUCHO Y RECIBO POCO

El amor comienza en ti misma

Una vez Tatiana  fue con su novio a comprar unas gafas, las cuales él iba a pagar. Cuando ella se decidió por unas algo más costosas, más costosas que las que ella ya tenía, el respondió: “Por qué debo pagar por algo más caro de lo que ya tienes” y le compró unas gafas más baratas.

Meses después, recordando conmigo este episodio Tatiana  se dio cuenta de una verdad que no había podido ver: recibimos de los demás lo que nos damos a nosotros mismos. Cuando nuestro amor propio está diezmado, esperamos que venga alguien o algo a suplir esa falta. Buscamos un hombre que nos complemente, gastamos dinero en ropa o cosas que no necesitamos o creamos adicciones. Y, aun así, ese vacío emocional persiste.

 

Nuestra falta de amor propio tiene muchas causas, principalmente situaciones de nuestra  niñez. La ausencia del padre o la madre a una edad temprana; situaciones de pobreza; padres o hermanos con perfiles sociales o profesionales muy altos; falta de cariño o de  frases de amor y motivación pueden ser la causa de tu baja autoestima. Esas carencias emocionales con los años se van viendo reflejadas en la manera que te tratas y las cosas que te “das” a ti misma. Si hemos recibido un refuerzo negativo de nuestras acciones y pensamientos tendemos a subvalorar nuestro yo y este busca reafirmar dicha “verdad” (que no vales mucho) en todos los aspectos de tu vida. Por eso terminas con rodeándote de personas que no te aprecian, te lastiman y te dejan. Si este es tu caso, empieza con este práctico ejercicio que te ayudará a descifrar y valorar tu ser:

 

1- ¿Te sientes valorada, amada y respetada? ¿Sientes que das mucho y recibes poco? ¿Qué situaciones demuestran estas ideas?

2- Recordando tu infancia o adolescencia, ¿Qué situaciones recuerdas te hicieron sentir incapaz, inútil o menos que alguien?

3- Revisa esos momentos. Como si los estuvieras viviendo, perdona a aquellas personas que te lastimaron y siente como te liberas de estas emociones traumáticas.

4- Comienza a hacer cosas que te hagan sentir bien contigo. Felicítate por grandes y pequeñas cosas que haces cada día. Di  “que linda estoy hoy”, “Soy muy buena en mi trabajo”, “Preparo las mejores cenas del mundo”, “Soy tan buena encontrando ofertas en internet”, “Que buen gusto tengo”. Derrocha en piropos para ti misma, sin importar que los demás piensen que eres una arrogante!  ¡Recuerda que recibes de lo que te das a ti misma!

 

5 -Por último, regálate a ti misma lo que vales: un viaje de descanso, no importa si vas sola, una deliciosa cena en un buen restaurante, una ida al peluquero y todas esas cositas que te hacen sentir mimada.

 

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