No eres responsable

A veces nos ocultamos en nuestras responsabilidades por miedo a buscar lo que realmente queremos

Una de mis amigas estaba preocupada por la situación económica de su familia. Sostenía el hogar, trabajaba duro porque aunque su esposo trabajaba ella era la responsable de los gastos de la casa. Había muchas cosas que ella deseaba hacer con su vida pero debía pagar las deudas de su esposo, mantener la casa y ahorrar. Cuando me comentó su situación de inmediato me di cuenta que ella estaba posponiendo su plan vida excusada en la responsabilidad con esposo. Cuando se dio cuenta de esto, empezamos a trabajar en un plan financiero y de vida que le permitiera lograr un equilibrio en todos los aspectos de su vida.

En muchas ocasiones me he encontrado con personas que nunca desarrollan un plan de vida pensando en lo que realmente quieren porque se sienten responsables de otros. Esas personas se ocupan en empleos que no desean, nunca tienen dinero suficiente y lo peor, se la pasan toda la vida siendo infelices y pensando que el progreso es para otros.  Normalmente, estas personas se sienten obligadas a responder por sus familias ya sean padres o hijos y confunden sus miedos afrontar retos por temor a poner en juego la estabilidad de otros. Aunque suene algo egoísta, lo primero dentro de nuestras metas debemos ser nosotros mismos. Esto no quiere decir que dejemos abandonados a nuestros hijos o dejemos sin casa a nuestros padres. Cuando nos sentimos cargados con muchas responsabilidades nuestra espalda, es necesario hacer un pare que nos permita ver otras perspectivas de las circunstancias en las cuales nos sentimos atrapados. Algunas veces, es bueno escuchar lo que otros que pueden decirnos porque tienen una visión más objetiva de nuestros problemas. Si te encuentras en una situación que te agobia y en la que te sientes atrapado practica lo siguiente:

¿Cuál es el problema? Determina lo que  consideras es el problema y el origen de la situación actual. Has una lista de todos los factores que están enmarcados dentro de esta situación llámese dinero, desempleo, maltrato, desamor, etc.

¿Cuáles serían las posibles soluciones? Ahora al frente de cada problema escribe las posibles soluciones. Si ya has intentado alguna de esas soluciones, pues analiza porqué falló y si vale la pena intentarlo de nuevo o no. A veces la solución no vienen tan rápido como quisiéramos pero si le das un poco de tiempo aparecerá, lo importante que empieces a trabajar en ello.  Analiza la viabilidad de las respuestas que has dado y genera un plan para ejecutarlas.

¿Cuál y cómo llevar a cabo el plan? Una vez establezcas un plan de acción determina una fecha para ello, cuando deseas empezar (¡desde ya si es posible!) y un plazo para su cumplimiento. Lo que yo hago es descargar un widget que me permite contar los días que faltan para cumplir mi meta, el cual mantengo en la pantalla de mi celular. Eso me permite recordar frecuentemente que estoy trabajando en algo y que debo trabajar por eso día a día. Cuando estableces plazos orientas tus acciones de una manera más determinada, segura y con sentido. De lo contrario te las pasaras posponiendo y excusando tus propósitos.

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