Malas noticias: El Príncipe Azul y Christian Gray no existen

 

En busca del hombre perfecto para cada una.

¿Se han fijado que desde niñas nos venden la quimera de los hombres perfectos? Y que en la actualidad, la versión moderna de esta idea la encontramos en la porno- novela- rosa de Fifty Shades of Grey. Lo peor de todo es que nos creemos que existen hombres así y andamos por la vida buscando uno.

Todas las mujeres buscamos un hombre inteligente, atractivo, romántico, varonil, que cocine, buen amante y que nos escuche. Para ello necesitaríamos en realidad de  seis hombres y un gay para tener el hombre perfecto y no creo que una mujer cuente con tanta suerte para tener a estos siete hombres en su vida (pero si lo eres por favor cuéntame!)

Cuando vamos en busca del amor generamos muchas expectativas que son, en la mayoría de los casos,  irreales.  Cuando buscamos a alguien lo hacemos guiado por los modelos creados inconscientemente a lo largo de nuestra vida. Muchas buscamos un modelo protector, otras un amigo, un padre o un inquisidor, cualquiera que sea ese algo, estamos buscándolo por ahí. De la misma manera, cuando conocemos a alguien y nos parece atractivo vamos ajustando poco a poco su comportamiento a nuestras expectativas, viendo lo que no es realmente. Por ejemplo, me sucedía  sentirme atraída por hombres que se veían serios, hablaban con tanta moral de los hombres promiscuos que yo me creía que eran hombres maduros y equilibrados en su vida. Mi idea de no querer toparme con un hombre infiel, me hacía construir la idea de fidelidad dentro de su serio discurso, sin embargo no me dejaba la verdad de un hombre que se vende de la mejor manera para terminar enredando más mujeres. Y viola! Allí estaba justo en frente de lo que más temía: un hombre infiel. Con el tiempo (y los tropiezos y las equivocaciones) aprendía a refinar mi gusto, olfato y mis propias expectativas. Me di cuenta de que lo finalmente buscaba partía de  mis miedos de infancia, evitando vivir lo que mi mamá vivió pero no estaba escogiendo el hombre que realmente deseaba para mí. Cuando  me detuve en ello y  lo superé, pude abrirme a la posibilidad de conocer personas distintas, compartir otros gustos y ser más feliz dentro de mis relaciones.

Ahora, para y piensa:

¿Qué espero de un hombre/relación/amor?

¿Por qué considero que estos requisitos o ideas son importantes?

¿De dónde provienen esas ideas? ¿Acaso se parecen al matrimonio de mis padres? ¿No quiero que me suceda lo que le pasó a alguien que conocí? ¿No deseo que se repita lo que alguna vez me sucedió con alguien más?

Recuerda  que todas tus ideas realmente  han sido puestas en tu cabeza por cientos de circunstancias que no son totalmente verdaderas. Además de nuestra madre, nuestra familia,  las telenovelas, películas y libros alimentan un imaginario femenino que se basa en satisfacer nuestras fantasías de mujer, pero nos alejan de la realidad: que todos somos seres que se equivocan, se corrigen y están en un eterno aprendizaje. Los hombres no son la excepción, algunos malgeniados, pero tiernos; otros relajados pero caballerosos y así miles de combinaciones que no hacen al hombre perfecto, pero sí aun ser humano. Nuestro ideal de hombre debe estar basado en nuestros propios gustos, condición intelectual y ética y, sobre todo, en la tolerancia y aceptación de la diferencia.  Una amiga de la India me preguntaba alguna vez que si no era muy extraño escoger nosotros mismos nuestra pareja. La pregunta me dejo sorprendida porque yo pensaba que enamorarse y escoger era lo normal y que era retrogrado vivir subyugado a la decisión delos padres en este asunto. Pero con el tiempo veo que los matrimonios arreglados por los padres, hacen algo maravilloso que nosotros deberíamos hacer: aprender a querer. ¿Cuantas veces nos hemos perdido de un hombre bueno en porque no sentimos ese primer flechazo?   Hay que aprender a abrirse. El subconsciente en ocasiones nos juega malas pasadas y es ahí cuando nos equivocamos y terminamos sufriendo.

Así que de vez en cuando detente, analiza el origen de tus creencias. No supongas que tus idas o sentimientos son verdades absolutas. Tu ideal de amor, pareja o relación quizás no es lo que realmente quieres para ti, sino una mezcla de lo que otros te han mostrado es el amor. Yo decidí que no quería hombres que parecían ser, simplemente (y cómo muchas) un hombre que me respete, me haga reír y con quien pueda hablar de todo tranquilamente. Lo demás no importa.  Aún más, en ocasiones tratamos de refugiarnos en alguien para llenar vacíos que otros han dejado, pero el sentimiento de insatisfacción no  desaparece. Cuando tengas claras tus respuestas, te darás cuenta si estás buscando tu príncipe azul, un personaje de película o la persona con la realmente puedas entenderte. Deja de ver tantas comedias románticas o novelas rosas y enfrenta la realidad. Hay un hombre bueno para cada una de nosotras, es solo que a veces estamos buscando en el lugar equivocado.

 

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