¡Soy feliz y no tengo pareja!

La felicidad no debe depender de nada, ni si quiera  de una relación sentimental.

Para muchas personas actualmente tener una relación es una de sus prioridades en la vida. Especialmente para muchas mujeres la soledad es un factor que genera  depresión. He trabajado con mujeres que al no tener novio se la pasan de mal genio, tristes y comienzan a coquetear con cualquier hombre que parezca medianamente atractivo o que sea atento con ellas. También he conocido muchos hombres que, dentro de su soledad, confunden su relación con sus amigas. He pasado por épocas largas sin pareja, al principio de me sentía ansiosa, de mala suerte por haberme quedado sin novio y sentía envidia por esas parejas que veía en la calle o anhelaba tener una relación como la de la última película romántica.

Ahora voy hacia el otro lado: hay personas que son infelices estando en pareja. Si! Cuando hablo con muchas de mis amigos casados por cierto tiempo y oigo las peleas de mis vecinos, me digo “gracias a Dios estoy soltera”. Estar en pareja realmente no es garantía de felicidad. El noviazgo es una etapa maravillosa de ver al otro perfecto, sentir maripositas y considerar el futuro venidero como una prolongación de este hermoso estado. La realidad es que mantener una duración duradera es un ejercicio arduo que envuelve muchos factores. Entonces, si no tengo pareja estoy mal y si estoy casado, peor! El panorama no parece muy alentador en esta época donde en promedio el 50% de los matrimonios se divorcian antes de los diez años.  Ahora analicemos estos factores:

-El reloj hace tic

Nuestras familias y círculo de amigos constantemente nos están recordando de la necesidad de estar en pareja. Peor, si has pasado los treinta y sigues solterón, es más preocupante. Es más, muchos padres exigen nietos y sientes una presión grande de no estar más solo.

Reafirmarse a través de la pareja.

Algunas personas tienen ideas fijadas de la llamada media naranja y andan buscando su “complemento”. Hay una idea muy fuerte en nuestra cultura de que  necesitamos de otro para llegar a ser seres completos. Es verdad que somos seres sociales, que necesitamos de la ayuda de los demás, pero eso no implica que debemos estar casados para ser personas de verdad. Muchas veces andamos buscando reconocimiento en los demás, que ellos nos amen, nos den regalos, abrazos, nos digan que somos hermosos, buenos y perfectos solo para sentirnos bien con nosotros mismos.

Expectativas

Todos tenemos un ideal de pareja. Todos creemos que merecemos buenos amantes, atractivos, una pareja que nos  apoye y se comporte como lo esperamos. Algunas veces fijamos  altas expectativas que nos impiden conocer otras personas que quizás serían un buen compañero sentimental.

Como ser feliz sin pareja

No hay un estado natural de perfección así que no te sientas presionado por los clichés culturales, las presiones de la familia o por tus mismos prejuicios. El quid de la vida está en ser feliz, sin importar si estas casado, tienes hijos o eres gerente de empresa. Primero debes empezar a comprender que la felicidad no es un factor externo, no es algo que consigues como resultado de algo. La felicidad es un estado que depende única y exclusivamente de ti. La felicidad no tiene que ver con que hoy estés tristes, mañana deprimido y pasado mañana contento. No tiene que ver con la emociones, sino con quien eres, como te ves a ti mismo y que sentido le das a tu vida, pero siempre desde ti mismo. ¿cómo puedo ser feliz entonces con o sin pareja? Pues mira:

Aprende a ser quien realmente eres: muchas veces somos los que otros esperan de nosotros y tratando de encajar socialmente no dejamos a nuestro verdadero yo surgir. Date tiempo y espacio para ti mismo, para lo que amas, lo que disfrutas y lo que te apasiona.  Crea un vínculo estrecho contigo mismo, lo que consideres tu esencia y tu verdadero yo.

 

Amate: somos los mayores inquisidores de nosotros mismo. Nos juzgamos y criticamos de una manera dura y las altas exceptivas que tenemos sobre nosotros mismos no nos dejan fluir libremente. Perdónate tus errores y culpas. Relájate contigo mismo y empieza a amar la persona que eres sin miedo a expresar tu yo real.

Busca amar, no ser amado: a veces andamos en busca de cuidado y protección, por eso queremos una pareja que llene nuestros  vacíos emocionales. Cuando no hemos sido capaces de dar amor a nuestro propio  yo, creemos que otro podrá hacerlo. Mentira! Si no te amas no estés esperando a que venga alguien más y lo haga por ti. Cuando te amas estas en capacidad de amar a otros. No andarás en busca de reconocimiento porque ya te has reconocido a ti mismo como el ser maravilloso que eres. Primero amate y después ama a los demás.

Pregúntate para que buscas pareja: muchas de las razones por las que buscamos a alguien no son nuestras verdaderas razones. Como ya lo decía, la presión de la familia, los amigos, el reloj bilógico haciendo tictac o el miedo a la soledad no es un motivo para escapar de la soltería. En tu diálogo interior, revisa tus motivos y piensa con quien realmente deseas compartir tu tiempo y espacio, sin dejar de ser tú y sin buscar reafirmarte a través de otro. Recuerda que todo empieza por el reconocimiento de sí mismo.

Finalmente, divierte mientras estas solo. No necesitas de muchas personas para ser feliz. Dedícate tiempo a ti mismo, a lo que te gusta hacer, disfruta de tu soledad. No te sientas impedido de hacer algo porque estas solo. La soledad brinda otro tipo de experiencias y emociones que fortalecerán tu autoestima, seguridad y te harán valorar la próxima persona que llegue a tu vida.

 

 

 

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